Despierta Cristiano
martes, 14 de marzo de 2017
ATAQUES HISTORICOS CONTRA LA BIBLIA: (PARTE 2)
LA BIBLIA NO ES PERFECTA PUEDE EQUIVOCARSE...
El fracaso de los pasados intentos por destruir y el tratar impedir la circulación de la Biblia no ha debilitado tampoco la determinación del enemigo para tratar también de destruir su autoridad e influencia. Especialmente durante estos últimos tres siglos, ha adoptado una nueva estrategia que casi ha destruido la elevada posición de la Biblia que ella tenia anteriormente en el mundo cristiano. Esta estrategia le ha dado el resultado de haber creado una crisis teológica de proporciones sin precedentes. Y esta crisis se ha precipitado por la introducción de un nuevo método de investigación bíblica conocido como “Crítica bíblica” o “Alta crítica”.
Definición de la Crítica Bíblica
Pero para comenzar debemos primero verificar cual es la definición de la Crítica Bíblica. El término “Crítica Bíblica” describe la aplicación de métodos literarios modernos e histórico-críticos para el estudio de la Biblia. En teoría, el intento de la Crítica Bíblica se supone que sea el mejorar la apreciación de la Biblia a través de una comprensión más plena de su historia literaria y de su mensaje. Sin embargo, en la práctica, la "Crítica Bíblica" también esta destruyendo toda confianza en que el mensaje de la Biblia también contiene un origen divino. ¿Por que sucede esto? Debido a que la "Critica Bíblica" presupone unicamente que los escritos bíblicos son meramente una producción literaria humana, colmada de errores y totalmente condicionada por la cultura de la época en que fue escrita.
La Baja Crítica
También es importante señalar que hay otra categoría de crítica, conocida como “Baja Crítica”, y funciona diferente a la “Alta Crítica”. La "Baja Crítica" se ocupa de verificar que los escritos sean lo más cercano posible al texto de los manuscritos originales que todavía perduran en nuestros días. En vista de su función, la "Baja Crítica" también comúnmente es llamada "Crítica Textual". La ventaja de la "Baja Critica" es que es más objetiva que la "Alta Crítica", porque su campo se limita a un análisis de los manuscritos textuales mas antiguos disponibles.
La Alta Crítica
El caso es diferente con la "Alta Crítica", aunque la "Alta Crítica" está interesada en la precisión del texto, su preocupación primordial es estudiar los escritos meramente como literatura humana, rechazando así cualquier inspiración divina posible de los escritores y de la intervención divina en los asuntos humanos, Aunque tengamos como evidencia que si sucedió la intervención de Dios según la Escritura de las tablas de los 10 Mandamientos, escritos por el dedo de Dios, según Éxodo 31:18 y Deuteronomio 9:10. La "Alta Crítica" investiga la fecha de la composición de los Escritos, su autoría, el posible uso de las fuentes y la cultura que influyó en el texto. Por lo tanto, frecuentemente se distingue en crítica literaria, histórica, de fuentes, de formas y de redacción, dependiendo del aspecto de la "Alta Crítica" que se examine.
El problema fundamental que hay con la alta crítica es su dependencia de las especulaciones subjetivas de la crítica y no de la investigación científica verificable. James Orr asevera esto en su artículo más importante sobre “Crítica Bíblica” en la International Standard Bible Encyclopedia [Enciclopedia internacional de la Biblia estándar], de la que era jefe editorial. Él escribió: “Aunque inestimable como ayuda en el campo de la introducción bíblica (fecha, autoría, autenticidad, contenidos, destino, etc.), [la Crítica bíblica] manifiestamente tiende a extenderse ilimitadamente hacia regiones donde la ciencia exacta no puede seguirla donde, con frecuencia, LA IMAGINACIÓN DEL CRITICO ES SU ÚNICA LEY”
Este método de investigación lingüística e histórica no es única en nuestros tiempos. Se han utilizado métodos similares en el pasado por parte de Teodoro de Mopsuestia (350-428), que usó indicadores gramaticales e históricos para exagerar los textos bíblicos. Incluso Martin Lutero usó este método en sus análisis exegéticos de textos bíblicos. Lo nuevo es un aproximación radical al estudio de los textos bíblicos, que consiste en rechazar como sea a cualquier manifestación divina sobrenatural o milagrosa en la historia humana, y forzar así toda la evidencia a acatar estas conjeturas.
El impacto negativo de la Crítica bíblica
Así que examinemos ahora el impacto negativo de la "Crítica bíblica". El impacto negativo de la "Crítica bíblica" puede verse en el creciente número de eruditos bíblicos, predicadores y cristianos comúnes y corriente que han perdido la confianza en la veracidad de la Biblia. Aunque la Biblia históricamente ha sido contemplada como la Palabra revelada de Dios, en la actualidad los críticos liberales se niegan a identificar la Palabra de Dios con el mensaje de la Biblia.
Un número creciente de líderes cristianos se están uniendo al coro de falta de discernimiento, al poner en duda la veracidad de la Biblia. Esta deserción de una elevada opinión de la Biblia está teniendo ahora mismo un impacto mucho más devastador en el futuro de las iglesias cristianas que los intentos pasados de suprimir la Biblia.
Las presuposiciones antisobrenaturalistas de la "Crítica Bíblica" influyen en los métodos utilizados en los estudios bíblicos contemporáneos y en la predicación de muchos ministros. Al hablar de su propia Iglesia Bautista, Clark H. Pinnock, un respetado erudito evangélico que trabajó como presidente de la Sociedad Teológica Evangélica, nota que “un considerable número de líderes y pensadores bautistas ha rechazado pública e inequívocamente la completa veracidad de la Biblia, y a veces han condenado la creencia en ella... Y debemos decir que este cambio de opinión ha causado una ruptura continua y grave entre la vasta mayoría de bautistas que sostienen la visión tradicional bautista y cristiana de la Biblia y la mayor parte de los profesores de seminarios y universidades que francamente no la apoyan”.
Una Crisis Sin Precedentes
Casi con previsión profética, el renombrado teólogo sistemático A. H. Strong advirtió en 1918 acerca de los graves peligros planteados por la "Crítica Bíblica" negativa diciendo: “¿Cuál es el efecto de este método en nuestros seminarios teológicos? Es privar al mensaje evangélico de toda firmeza, y hacer de los profesores y estudiantes universitarios diseminadores de la duda... El descreimiento en la enseñanza de nuestros seminarios es como una niebla enceguecedora que lentamente se asienta sobre nuestras iglesias, y gradualmente está aboliendo no solo todas las creencias definidas de la doctrina cristiana, sino también toda convicción de deber para contender ‘ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos’. [...] Estamos dejando de ser evangelistas y también evangélicos, y si continúa este proceso descendente, a su debido tiempo dejaremos de existir”.
Estas graves advertencias ponen de relieve la crisis sin precedentes causada por la "Crítica Bíblica". Hay dos versiones del cristianismo en juego: una se basa en la revelación divina, y la otra tiene su origen en la razón humana. Sorprendentemente, como la autoridad de la Biblia está disminuyendo en el mundo protestante, estamos viendo que la autoridad del Papa está aumentando, y la razón es sencilla. A la gente le molesta la tiranía, pero acepta la voz de la autoridad. Y el Papa les habla con autoridad a millones de protestantes que ya no saben qué creer. Para ellos, el Pontífice ha llegado a ser, como lo expresa el historiador eclesiástico Martin. E. Mary: “una fortaleza andante de la fe” en medio de una sociedad impía (TV Guide, 5 de septiembre de 1987, p. 34).
Las Raíces Ideológicas de la Crítica Bíblica
La "Crítica Bíblica" se desarrolló durante los siglos XVIII y XIX, en parte como reacción en contra de las rígidas enseñanzas protestantes que se basaban en un concepto de inspiración verbal. Para contraatacar las enseñanzas católicas durante el período posterior a la Reforma, los teólogos protestantes exaltaron la autoridad de la Biblia, enseñando el concepto radical de la "Inspiración Verbal". Los liberales reaccionaron en contra de esta postura radical yéndose al otro extremo, al rechazar cualquier forma de revelación divina.
Hubo dos ideologías filosóficas fundamentales que influyeron en el desarrollo de la "Crítica Bíblica"; a saber, el RACIONALISMO y el EVOLUCIONISMO. El racionalismo, es un producto del movimiento del Iluminismo del siglo XVIII, intentó reducir el cristianismo a una religión ideada por el razonamiento humano y no por revelación divina.
El evolucionismo le aplicó al texto bíblico la teoría de Darwin de la "Evolución de las Especies" de lo simple a lo complejo. El resultado fue que la religión de la Biblia fue vista como un producto de una evolución religiosa. Como explica el historiador eclesiástico Earl Cairns, “los críticos enfatizaron la elaboración de la idea de Dios desde el dios primitivo de la tormenta del Monte Sinaí al dios ético y monoteísta de los profetas”.
El resultado final de todo esto fue, que en un período relativamente corto, la Biblia llegó a ser vista como un documento particularmente humano, despojado de toda autoridad trascendental. Por lo tanto, la Biblia debe ser estudiada e interpretada de la misma manera que las otras literaturas, según los métodos de investigación literaria. Desafortunadamente, esta manera de forzar la Biblia a las categorías de la literatura secular distorsiona su mensaje y debilita su capacidad de transformar las vidas humanas.
En tanto mientras la Reforma debilitó la autoridad eclesiástica, la "Crítica Bíblica" ha debilitado la autoridad bíblica. El resultado es que, para muchos profesores seminaristas y predicadores, la Biblia ya no es más la Palabra de Dios, normativa y con autoridad, que revela su voluntad y su propósito para la raza humana, sino que es un libro que no es perfecto y que contiene gemas de verdad mezcladas con error.
La Crítica Bíblica del Antiguo Testamento
El origen de la "Crítica Bíblica" generalmente se remonta a los siglos XVII y XVIII. Hombres como Hugo Grocio (1583-1645), Tomás Hobbes (1668-1712) y Benedicto Spinoza (1632-1677) analizaron la Biblia como una literatura normal y comenzaron a dudar de la autoría mosaica del Pentateuco, considerándola como el resultado de una larga compilación de varios editores.
Eruditos ulteriores elaboraron la “Teoría Documental” del Antiguo Testamento. La obra culminante fue completada por Julio Wellhausen en su Prolegómenos (1878), donde presenta su famosa hipótesis documental Graf-Wellhausen de cuatro etapas (JEPD). Según esta hipótesis, el Antiguo Testamento fue producido por varios escritores y redactores entre los siglos IX y IV a.C., y cada uno adaptó el material según sus tradiciones religiosas.
La aplicación de los principios de la "Crítica Bíblica" no solo cambió radicalmente las fechas y la autoría de los libros del Antiguo Testamento, sino que además introdujo un estudio secular y evolucionista de sus fuentes.
La Crítica Bíblica del Nuevo Testamento
La aplicación de las presuposiciones antisobrenaturales de la "Crítica Bíblica" se aplicaron también al Nuevo Testamento alrededor del mismo período. En 1778 Herman Samuel Reimarus publicó sus Fragmentos, donde niega la posibilidad de los milagros, y de este modo alega que los escritores del Nuevo Testamento fueron embusteros piadosos.
La crítica liberal del Nuevo Testamento culminó en la obra de Rudolf Bultmann, que se propuso eliminar "la mitología de los escritores del Nuevo Testamento". Él indicaba que todas las referencias al cielo, el infierno, los milagros, el nacimiento virginal, la encarnación, la resurrección, la expiación por medio de la muerte de Cristo, la ascensión y la segunda venida de Cristo, eran mitos y supersticiones absurdas, demasiado increíbles para ser creídas por la gente moderna.
Para Bultmann, el Nuevo Testamento es producto de una "tradición oral" en la que la iglesia añadió creativamente elementos sobrenaturales a la vida y las enseñanzas de Jesús. Por consiguiente, el estudio de la Biblia debe ser analizado solamente en términos existenciales. Ya que la gente debe hallar autenticidad, seguridad y propósito para el significado de su existencia más allá de las palabras de la Escritura. La filosofia de Bultmann ha ejercido una enorme influencia en el pensamiento de los eruditos neotestamentarios y dirigentes eclesiásticos de denominaciones tradicionales modernos.
Hagamos una Evaluación de la Crítica Bíblica
El problema fundamental del movimiento crítico es la falta de aceptación de ciertas limitaciones en la investigación de la Biblia. Una de esas limitaciones es la dictada por el carácter único de la Biblia, ya que ningún otro libro religioso ha producido un impacto moral similar en el hombre.
En el registro bíblico, el rey Josías, el fue movido al arrepentimiento y a la reforma por la lectura de la Ley (2 Reyes 22:10-13 y 2 Reyes 23:1-25). La traducción y lectura de las porciones del Antiguo Testamento por parte de Esdras ocasionaron reformas radicales en la vida del pueblo (Nehemias 8:1-6 y Nehemias 9:1-3). La traducción y circulación de la Biblia en el siglo XVI inspiró al movimiento reformista en varias partes de Europa. Ningún otro libro de Platón, Mahoma o Buda ha influenciado cambios morales o ha dado un concepto tan elevado de Dios como lo ha hecho la Biblia.
Esto significa que toda investigación crítica de la Biblia debe tomar en cuenta que la Biblia no es simplemente uno de los tantos documentos religiosos de la antigüedad que sobrevivieron, sino un libro cuya dinámica es distinta a la de cualquier otro libro. Solo con una actitud de reverencia puede conducirse una investigación genuina de la Biblia.
Los críticos, además, debieran aceptar la limitación de las evidencias disponibles para probar la veracidad de la Biblia. Llegar a la conclusión de que algunas declaraciones de la Biblia son erróneas porque no concuerdan con la información que ellos tengan disponible, significa ignorar que, a veces, la Biblia es el único testigo de los eventos informados. Y eso lo hemos visto mas desde el siglo pasado con los nuevos descubrimientos que a menudo han corroborado la veracidad del registro bíblico.
Una evaluación del movimiento crítico no estaría completa si no mencionamos el espíritu que anima su investigación crítica de la Biblia. Los críticos, ¿están motivados por sus presuposiciones o por su fe religiosa? ¿Qué prima en su pensamiento, sus teorías o su fe? Los fundamentos de una fe bíblica son la creación divina, la revelación, la encarnación, la resurrección, la Segunda Venida y la regeneración por medio del Espíritu Santo.
En cambio, los críticos liberales no tienen lugar para estas creencias. En última instancia, la pregunta es esta: ¿Mediante qué autoridad investigaremos la Biblia? Nuestro pensamiento, ¿será guiado por presuposiciones críticas o por la evidencia interna de la Escritura? Si privilegiamos las presuposiciones críticas, entonces estamos obligados a rechazar cualquier cosa de la Biblia que no se ajuste a ellas. Lamentablemente, esto es lo que ha ocurrido. Los críticos liberales han elegido investigar la Biblia sobre la base de sus presuposiciones humanísticas y evolucionistas, y por consiguiente se han visto obligados a rechazar los fundamentos de la fe cristiana.
Cuando la gente hace de su filosofía personal la autoridad suprema, no falta mucho para que su razón se convierta en su dios. En efecto, este es el paso que han dado algunos críticos liberales. Al aceptar el razonamiento evolucionista de que todas las cosas existen en un estado de cambio y devenir, suponen que Dios está cambiando, que la Biblia será dejada atrás y que el cristianismo pronto llegará a ser una religión del pasado. Esto nos deja sin la naturaleza de la Biblia, sin verdades absolutas, sin patrones morales, sin significado para esta vida actual y sin esperanza para nuestro destino futuro.
CONCLUSIÓN...
Así que en conclusión, las características principales de la "Crítica Bíblica" pueden resumirse en dos palabras: humanista y naturalista. Es humanista porque la Biblia es la palabra del hombre acerca de Dios, en vez de ser la Palabra de Dios para la humanidad. Es naturalista porque supone que la Biblia es el resultado de un proceso evolucionista, ya que es el producto de la aprensión que la gente le tiene a Dios, editada y enmendada a través de los siglos. Esta postura evolucionista, en última instancia, lo priva a Dios de su poder creador y redentor. Además, despoja a la vida humana de significado y esperanza en un futuro glorioso. El resultado final de la "Crítica Bíblica" es que la Biblia pierde su autoridad distintiva, llegando a ser meramente una composición de literatura religiosa, importante por los temas presentados, pero sin autoridad normativa para definir creencias y prácticas. Si la Reforma debilitó la autoridad eclesiástica al exaltar la Sola Scriptura, la Crítica Bíblica ha debilitado la autoridad bíblica al exaltar el razonamiento humano. El impacto negativo de la crítica liberal amerita una reexaminación de la inspiración y de la autoridad de la Biblia. En la próxima sección veremos cómo han respondido los cristianos a los ataques de los críticos liberales al elaborar la “Doctrina de la Inerrancia Bíblica”.
viernes, 10 de marzo de 2017
¿QUIENES ERAN LOS VALDENSES?
En el post anterior estuvimos estudiando un poco sobre los Ataques Históricos Contra la Biblia y mencionamos a un grupo muy poco conocido por la cristiandad, hablamos un poco sobre lo que sufrieron los Valdenses, por eso en este post decidimos estudiarlos un poco para saber quienes eran y el porque recibieron tantos ataques contra su fe.
LOS VALDENSES SEGÚN LA IGLESIA CATÓLICA
Según la Enciclopedia Católica, describen los Valdenses como una "secta herética que apareció en la segunda mitad del siglo doce y que ha sobrevivido hasta hoy considerablemente modificada". Ya que según ellos su nombre y origen proviene de Pedro Valdo, su fundador. Y durante su existencia se le ha aplicado varios nombres, por su profesión de extrema pobreza siendo llamados “los pobres”, por su lugar de origen, Lyon (Francia), también fueron llamados “Leonistae”; y combinando ambas ideas. “Los Pobres de Lyon”. Por su costumbre de llevar sandalias o zapatos de madera (sabots) les dieron los nombres de "Sandaliati", "Insabbatati", "Sabbatati", "Sabotiers".

Deseosos de rodear su propia historia y doctrina con un halo de antigüedad, algunos valdenses reclamaban que la suya era una iglesia apostólica. Las primeras congregaciones valdenses, se decía, fueron establecidas por San Pablo que en su viaje a España visitó los valles del Piamonte. La historia de estas fundaciones se identificaba con las de la cristiandad primitiva porque eran pobres y humildes.
Pero a principios del siglo cuatro, el Papa Silvestre fue enaltecido por el Emperador Constantino, al que había curado de la lepra, a una posición de riqueza y poder y el papado se volvió infiel a "su misión". Algunos cristianos lograron mantenerse en la verdadera fe y prácticas de los primeros tiempos y en el siglo doce apareció un cierto Pedro, de los valles de los Alpes, llamado Valdo. No fue el fundador de una nueva secta, sino un misionero entre los fieles observantes de la genuina ley cristiana, ganando numerosas adhesiones. Esta versión, sin embargo, no era aceptada por todos los valdenses; muchos de ellos aceptaban como un hecho que se habían originado en tiempos de Constantino. Otros consideraban a Claudio de Turín, y a Berengario de Tours, o algunos que habían precedido a Valdo, como los primeros representantes de la secta.
El origen constantiniano fue admitido crédulamente durante largo tiempo por los historiadores protestantes. Pero en el siglo diecinueve pareció evidente a los críticos que los documentos valdenses habían sido alterados. Como resultado, las pretenciosas afirmaciones sobre su pretendida antigüedad pasaron al reino de las fábulas.
El verdadero fundador de la secta fue un rico comerciante de Lyon que en los primeros documentos es llamado Valdo. Desde 1368 se le añade el nombre de Pedro, que tomó en su “conversión”, o que más probablemente, le fue atribuido por sus seguidores. Se conoce poco de su historia personal. Hay dos relatos completos del cambio completo en su vida religiosa; uno de ellos escrito hacia 1220 por un monje premostratense, llamado “el cronista anónimo de Laon”; el otro por un fraile dominico e inquisidor Esteba de Bourbon (muerto hacia 1262) y que data de la mitad del siglo trece. . El primero da importancia a la influencia que tuvo sobre Valdo la historia de San Alejo, mientras que el otro no lo menciona, pero habla de su conocimiento de los contenidos de la Biblia por traducciones. La historia de la conversión de Valdo quizás se pueda reconstruir de la manera siguiente: deseoso de adquirir conocimiento de las enseñanzas bíblicas, Valdo pidió a dos sacerdotes que le tradujeran los cuatro evangelios. De forma similar fue consiguiendo traducciones de otras partes de la Biblia y de algunos escritos de los Padres. Con la lectura de estas obras fue atraído a la práctica de la perfección cristiana. Su fervor aumentó cuando un día oyó a un cantor itinerante la historia de San Alejo. Entonces consultó a un maestro en teología cual era el mejor camino para la salvación. La contestación fue citarle las palabras de Jesús al joven rico (Mateo 19:21). Valdo siguió inmediatamente el consejo del divino Maestro. Entregó a su mujer parte de su riqueza, parte a aquellos de los que la había adquirido, dejó algo a las monjas de Fontevrault en cuyo monasterio colocó a sus dos hijas pequeñas y distribuyó la mayor parte a los pobres. En la Fiesta de la Asunción de 1176, dispuso de sus últimas posesiones terrenas y poco después hizo un voto de pobreza. El suceso conmovió a Lyon y pronto fueron surgiendo imitadores, sobre todo entre las clases bajas ineducadas. Sus miembros comenzaron inmediatamente a predicar por las calles y en los lugares públicos ganando más seguidores. Su predicación, sin embargo, estaba mezclada con errores doctrinales y fue prohibida, según Esteban de Bourbon, por el arzobispo de Lyon y según Walter Map, por el Tercer concilio general de Letrán, en el que estuvo presente en 1179. Pero los valdenses, en vez de hacer caso a la prohibición, continuaron predicando porque era más importante obedecer a Dios que a los hombres. El papa Lucio III los incluyó en la lista de herejes contra los que iba la bula de Excomunión de Verona (1184).
Los Valdenses Eran "Bautistas Independientes" según Thomas Williamson
Los Valdenses fueron cristianos evangélicos que vivieron en las montañas de Europa, en Italia, Francia y otros países antes de la Reforma Protestante. Tenemos porciones de sus libros y confesiones de fe que realizaron entre los siglos XII y XVI.
Se cree que los Valdenses, como un pueblo cristiano evangélico, existieron desde el siglo V hasta la Reforma Protestante en las valles y montañas del noroeste de Italia, confrontando los errores de la Iglesia Católica Romana. Ellos sufrieron grandes persecuciones durante todos estos siglos a manos de las autoridades y sacerdotes católicos.
Los historiadores bautistas afirman que los Valdenses fueron bautistas en sus creencias y prácticas. No obstante, grupos protestantes afirman también que los Valdenses fueron creyentes protestantes reformados, y los católicos dicen que los Valdenses fueron un tipo de católicos. Ahora bien, veamos evidencias inequívocas que prueban que los Valdenses fueron bautistas.
En el libro, "The Waldenses Were Independent Baptists" (Los Valdenses Eran Bautistas Independientes) se prueba que los Valdenses fueron, en esencia, bautistas en sus creencias y prácticas, y este artículo es un abstracto de dicho libro.
Primero, los Valdenses observaron la ordenanza del bautismo por inmersión, no el bautismo por asperción. En la Edad Media, la mayoría de los bautismos, incluso en la Iglesia Católica, fueron por inmersión. Los católicos Pedro Lombardo, Tomás de Aquino, John Duns Scotus y Bonaventura recomendaron la práctica de la inmersión. Los otros grupos religiosos en la Edad Media, incluyendo los ortodoxos griegos y los Valdenses, practicaron bautismo por inmersión. Los historiadores Mezeray, Robinson, Schmucker, Eberhard, Ermengard, Broadbent y otros han dicho específicamente que los Valdenses bautizaron por inmersión.
Segundo, los Valdenses rechazaron la práctica de bautismo infantil. La acusación que los Valdenses rehusaron bautizar a los niños fue hecho por Reinerius Saccho , Bellarmine, Obispo Gerard, Bernardo de Clairvaux, y Cardenal Hosius, todos ellos católicos. Los católicos persiguieron a los Valdenses a causa de su rechazo de la doctrina del bautismo infantil. Los historiadores Orchard, Robinson, Vedder, Christian, Armitage, Newman, Cramp y Monastier están de acuerdo de habían muchos entre los Valdenses que rechazaron el bautismo infantil.
Los mormones y Testigos de Jehová en la actualidad bautizan por inmersión y no bautizan niños, pero eso no los hace bautistas, ni siquiera cristianos, porque no creen en la salvación por fé ni en la Santísima Trinidad. El estudiante de historia debe tener cuidado de no poner la etiqueta de "bautista" a cualquier grupo de creyentes que rechazan los errores de catolicismo, porque habían muchas sectas que se oponían al catolicismo en la Edad Media pero al mismo tiempo tenían gruesos errores y herejías.
Tenemos la convicción de que los Valdenses eran bautistas verdaderos, porque creían en la justificación por fé, no por obras. Sus confesiones de fe del siglo XII dicen que la salvación es solamente por gracia por medio de la fe, sin obras, y que los sacramentos no son necesarios para ser salvo.
También los Valdenses creían en la Santísima Trinidad; tenemos confesiones y escritos del siglo XII que enseñan la doctrina de la Santísima Trinidad.
Los Valdenses rechazaron las enseñanzas erróneas de la Iglesia Católica, como la transustanciación, el purgatorio, las oraciones para los muertos, y las oraciones a los santos.
Además, los Valdenses se separaron de la apostasía católica y otros grupos; requirieron que todos sus miembros fuesen bautizados por inmersión y practicaron disciplina en la iglesia. No tuvieron una jerarquía de obispos porque sus asambleas o congregaciones eran independientes, pero algunas veces se reunieron en asociaciones de iglesias.
Algunos historiadores han dicho que los Valdenses eran "Maniqueos" - herejes que rechazaron el Antiguo Testamento y la institución de matrimonio, además no comieron carne, porque se creían que el mundo creado es inicuo. No obstante, los Valdenses no eran "Maniqueos", porque las confesiones de los Valdenses declaran creer en todos los libros del Antiguo Testamento, en Dios como Creador, y que la institución de matrimonio era honorable. Los Valdenses eran evangélicos verdaderos.
La evidencia histórica, hallada en sus documentos, muestra que los Valdenses sostuvieron los principios de las iglesias bautistas, y por esa razón fueron bautistas. Por supuesto, no todos los Valdenses en todos lugares y todas edades permanecieron fieles a los principios de los bautistas, como hoy día algunos "bautistas" no permanecen fieles a los principios de los bautistas históricos, y muchas veces se debía a las crueles y severas persecuciones de los católicos o por la ignorancia que predominaba en la edad del oscurantismo.
Los bautistas modernos citan a los Valdenses como un eslabón más en la línea de perpetuidad de iglesias de tipo bautista desde los apóstoles hasta ahora. El peso de la evidencia está en aquellos que niegan que ha habido iglesias bautistas en todo tiempo, pues el Nuevo Testamento ha estado entre nosotros por 1900 años, así que es razonable pensar que en todo tiempo ha habido quienes han creído en las Escrituras y las han puesto en práctica, organizando iglesias bautistas independientes.
Los Valdenses están entre aquellos nobles creyentes a través de los siglos que amaban leer la Biblia, que la creían, y lo ponían por obra en medio de fiera persecución. ¡Que su ejemplo sea una inspiración para el pueblo de Dios hoy día, y podamos dejar huella como ellos lo hicieron!
("The Waldenses Were Independent Baptists" está disponible gratuitamente en la Internet en la siguiente dirección: http://users.aol.com/libc12/walden.htm)
LOS VALDENSES SEGÚN LA IGLESIA CATÓLICA
Según la Enciclopedia Católica, describen los Valdenses como una "secta herética que apareció en la segunda mitad del siglo doce y que ha sobrevivido hasta hoy considerablemente modificada". Ya que según ellos su nombre y origen proviene de Pedro Valdo, su fundador. Y durante su existencia se le ha aplicado varios nombres, por su profesión de extrema pobreza siendo llamados “los pobres”, por su lugar de origen, Lyon (Francia), también fueron llamados “Leonistae”; y combinando ambas ideas. “Los Pobres de Lyon”. Por su costumbre de llevar sandalias o zapatos de madera (sabots) les dieron los nombres de "Sandaliati", "Insabbatati", "Sabbatati", "Sabotiers".

Vista panoramica de la ciudad de Lyon en Francia.
Deseosos de rodear su propia historia y doctrina con un halo de antigüedad, algunos valdenses reclamaban que la suya era una iglesia apostólica. Las primeras congregaciones valdenses, se decía, fueron establecidas por San Pablo que en su viaje a España visitó los valles del Piamonte. La historia de estas fundaciones se identificaba con las de la cristiandad primitiva porque eran pobres y humildes.
Pero a principios del siglo cuatro, el Papa Silvestre fue enaltecido por el Emperador Constantino, al que había curado de la lepra, a una posición de riqueza y poder y el papado se volvió infiel a "su misión". Algunos cristianos lograron mantenerse en la verdadera fe y prácticas de los primeros tiempos y en el siglo doce apareció un cierto Pedro, de los valles de los Alpes, llamado Valdo. No fue el fundador de una nueva secta, sino un misionero entre los fieles observantes de la genuina ley cristiana, ganando numerosas adhesiones. Esta versión, sin embargo, no era aceptada por todos los valdenses; muchos de ellos aceptaban como un hecho que se habían originado en tiempos de Constantino. Otros consideraban a Claudio de Turín, y a Berengario de Tours, o algunos que habían precedido a Valdo, como los primeros representantes de la secta.
El origen constantiniano fue admitido crédulamente durante largo tiempo por los historiadores protestantes. Pero en el siglo diecinueve pareció evidente a los críticos que los documentos valdenses habían sido alterados. Como resultado, las pretenciosas afirmaciones sobre su pretendida antigüedad pasaron al reino de las fábulas.
El verdadero fundador de la secta fue un rico comerciante de Lyon que en los primeros documentos es llamado Valdo. Desde 1368 se le añade el nombre de Pedro, que tomó en su “conversión”, o que más probablemente, le fue atribuido por sus seguidores. Se conoce poco de su historia personal. Hay dos relatos completos del cambio completo en su vida religiosa; uno de ellos escrito hacia 1220 por un monje premostratense, llamado “el cronista anónimo de Laon”; el otro por un fraile dominico e inquisidor Esteba de Bourbon (muerto hacia 1262) y que data de la mitad del siglo trece. . El primero da importancia a la influencia que tuvo sobre Valdo la historia de San Alejo, mientras que el otro no lo menciona, pero habla de su conocimiento de los contenidos de la Biblia por traducciones. La historia de la conversión de Valdo quizás se pueda reconstruir de la manera siguiente: deseoso de adquirir conocimiento de las enseñanzas bíblicas, Valdo pidió a dos sacerdotes que le tradujeran los cuatro evangelios. De forma similar fue consiguiendo traducciones de otras partes de la Biblia y de algunos escritos de los Padres. Con la lectura de estas obras fue atraído a la práctica de la perfección cristiana. Su fervor aumentó cuando un día oyó a un cantor itinerante la historia de San Alejo. Entonces consultó a un maestro en teología cual era el mejor camino para la salvación. La contestación fue citarle las palabras de Jesús al joven rico (Mateo 19:21). Valdo siguió inmediatamente el consejo del divino Maestro. Entregó a su mujer parte de su riqueza, parte a aquellos de los que la había adquirido, dejó algo a las monjas de Fontevrault en cuyo monasterio colocó a sus dos hijas pequeñas y distribuyó la mayor parte a los pobres. En la Fiesta de la Asunción de 1176, dispuso de sus últimas posesiones terrenas y poco después hizo un voto de pobreza. El suceso conmovió a Lyon y pronto fueron surgiendo imitadores, sobre todo entre las clases bajas ineducadas. Sus miembros comenzaron inmediatamente a predicar por las calles y en los lugares públicos ganando más seguidores. Su predicación, sin embargo, estaba mezclada con errores doctrinales y fue prohibida, según Esteban de Bourbon, por el arzobispo de Lyon y según Walter Map, por el Tercer concilio general de Letrán, en el que estuvo presente en 1179. Pero los valdenses, en vez de hacer caso a la prohibición, continuaron predicando porque era más importante obedecer a Dios que a los hombres. El papa Lucio III los incluyó en la lista de herejes contra los que iba la bula de Excomunión de Verona (1184).
Los Valdenses Eran "Bautistas Independientes" según Thomas Williamson

Escudo de los valdenses. Candelabro con la inscripción Lux lucet in tenebris (La luz brilla en las tinieblas).
Los Valdenses fueron cristianos evangélicos que vivieron en las montañas de Europa, en Italia, Francia y otros países antes de la Reforma Protestante. Tenemos porciones de sus libros y confesiones de fe que realizaron entre los siglos XII y XVI.
Se cree que los Valdenses, como un pueblo cristiano evangélico, existieron desde el siglo V hasta la Reforma Protestante en las valles y montañas del noroeste de Italia, confrontando los errores de la Iglesia Católica Romana. Ellos sufrieron grandes persecuciones durante todos estos siglos a manos de las autoridades y sacerdotes católicos.
Los historiadores bautistas afirman que los Valdenses fueron bautistas en sus creencias y prácticas. No obstante, grupos protestantes afirman también que los Valdenses fueron creyentes protestantes reformados, y los católicos dicen que los Valdenses fueron un tipo de católicos. Ahora bien, veamos evidencias inequívocas que prueban que los Valdenses fueron bautistas.
En el libro, "The Waldenses Were Independent Baptists" (Los Valdenses Eran Bautistas Independientes) se prueba que los Valdenses fueron, en esencia, bautistas en sus creencias y prácticas, y este artículo es un abstracto de dicho libro.
Primero, los Valdenses observaron la ordenanza del bautismo por inmersión, no el bautismo por asperción. En la Edad Media, la mayoría de los bautismos, incluso en la Iglesia Católica, fueron por inmersión. Los católicos Pedro Lombardo, Tomás de Aquino, John Duns Scotus y Bonaventura recomendaron la práctica de la inmersión. Los otros grupos religiosos en la Edad Media, incluyendo los ortodoxos griegos y los Valdenses, practicaron bautismo por inmersión. Los historiadores Mezeray, Robinson, Schmucker, Eberhard, Ermengard, Broadbent y otros han dicho específicamente que los Valdenses bautizaron por inmersión.
Segundo, los Valdenses rechazaron la práctica de bautismo infantil. La acusación que los Valdenses rehusaron bautizar a los niños fue hecho por Reinerius Saccho , Bellarmine, Obispo Gerard, Bernardo de Clairvaux, y Cardenal Hosius, todos ellos católicos. Los católicos persiguieron a los Valdenses a causa de su rechazo de la doctrina del bautismo infantil. Los historiadores Orchard, Robinson, Vedder, Christian, Armitage, Newman, Cramp y Monastier están de acuerdo de habían muchos entre los Valdenses que rechazaron el bautismo infantil.
Los mormones y Testigos de Jehová en la actualidad bautizan por inmersión y no bautizan niños, pero eso no los hace bautistas, ni siquiera cristianos, porque no creen en la salvación por fé ni en la Santísima Trinidad. El estudiante de historia debe tener cuidado de no poner la etiqueta de "bautista" a cualquier grupo de creyentes que rechazan los errores de catolicismo, porque habían muchas sectas que se oponían al catolicismo en la Edad Media pero al mismo tiempo tenían gruesos errores y herejías.
Tenemos la convicción de que los Valdenses eran bautistas verdaderos, porque creían en la justificación por fé, no por obras. Sus confesiones de fe del siglo XII dicen que la salvación es solamente por gracia por medio de la fe, sin obras, y que los sacramentos no son necesarios para ser salvo.
También los Valdenses creían en la Santísima Trinidad; tenemos confesiones y escritos del siglo XII que enseñan la doctrina de la Santísima Trinidad.
Los Valdenses rechazaron las enseñanzas erróneas de la Iglesia Católica, como la transustanciación, el purgatorio, las oraciones para los muertos, y las oraciones a los santos.
Además, los Valdenses se separaron de la apostasía católica y otros grupos; requirieron que todos sus miembros fuesen bautizados por inmersión y practicaron disciplina en la iglesia. No tuvieron una jerarquía de obispos porque sus asambleas o congregaciones eran independientes, pero algunas veces se reunieron en asociaciones de iglesias.
Algunos historiadores han dicho que los Valdenses eran "Maniqueos" - herejes que rechazaron el Antiguo Testamento y la institución de matrimonio, además no comieron carne, porque se creían que el mundo creado es inicuo. No obstante, los Valdenses no eran "Maniqueos", porque las confesiones de los Valdenses declaran creer en todos los libros del Antiguo Testamento, en Dios como Creador, y que la institución de matrimonio era honorable. Los Valdenses eran evangélicos verdaderos.
La evidencia histórica, hallada en sus documentos, muestra que los Valdenses sostuvieron los principios de las iglesias bautistas, y por esa razón fueron bautistas. Por supuesto, no todos los Valdenses en todos lugares y todas edades permanecieron fieles a los principios de los bautistas, como hoy día algunos "bautistas" no permanecen fieles a los principios de los bautistas históricos, y muchas veces se debía a las crueles y severas persecuciones de los católicos o por la ignorancia que predominaba en la edad del oscurantismo.
Los bautistas modernos citan a los Valdenses como un eslabón más en la línea de perpetuidad de iglesias de tipo bautista desde los apóstoles hasta ahora. El peso de la evidencia está en aquellos que niegan que ha habido iglesias bautistas en todo tiempo, pues el Nuevo Testamento ha estado entre nosotros por 1900 años, así que es razonable pensar que en todo tiempo ha habido quienes han creído en las Escrituras y las han puesto en práctica, organizando iglesias bautistas independientes.
Los Valdenses están entre aquellos nobles creyentes a través de los siglos que amaban leer la Biblia, que la creían, y lo ponían por obra en medio de fiera persecución. ¡Que su ejemplo sea una inspiración para el pueblo de Dios hoy día, y podamos dejar huella como ellos lo hicieron!
("The Waldenses Were Independent Baptists" está disponible gratuitamente en la Internet en la siguiente dirección: http://users.aol.com/libc12/walden.htm)
Héroes de la Fe Pedro Valdo Los Valdenses
martes, 7 de marzo de 2017
ATAQUES HISTÓRICOS CONTRA LA BIBLIA (PARTE 1)

Los Emperadores Romanos Intentaron Destruir la Biblia.
Durante los tres primeros siglos de nuestra era, ciertos emperadores romanos intentaron erradicar el cristianismo tratando de destruir la Biblia. El 23 de febrero de 303 d.C., el emperador Diocleciano decretó que todo ejemplar de la Biblia había de ser entregado a la policía romana para ser quemado, así miles de valiosos manuscritos bíblicos fueron destruidos en plazas públicas e incluso algunos cristianos perdieron la vida por negarse a entregar sus Biblias. El decreto imperial se proponía eliminar la presencia de la religión cristiana, tratando de suprimir su luz guiadora y su autoridad como norma de vida. Destacados filósofos y funcionarios del gobierno romano aseguraban que el cristianismo era el mayor responsable de las crisis socio-económicas que asediaban el imperio en aquel tiempo.
Los Mártires de la Fe en el Coliseo de Roma - Cristianos perseguidos
La Biblia Desterrada en Países Musulmanes
Con el surgimiento del Islam en el siglo VII, la Biblia fue sistemáticamente desterrada en países estrictamente musulmanes. Incluso hasta el día de hoy la distribución de Biblias está estrictamente prohibida en los países musulmanes. Incontables cristianos perdieron la vida por intentar distribuir la Biblia o compartir sus enseñanzas con musulmanes receptivos.
El éxito de los despiadados gobernantes musulmanes en erradicar la Biblia y el cristianismo es evidente en los países que conquistaron. Por ejemplo, antes de la conquista musulmana del siglo VII en el norte de África, los países de Libia, Túnez, Marruecos y Argelia eran florecientes naciones cristianas que produjeron dirigentes religiosos como Agustín y Tertuliano. Actualmente, los cristianos y las Biblias prácticamente no existen en estos países.
La circulación de la Biblia también ha sufrido dentro del cristianismo en manos de la Iglesia Católica y de varios líderes eclesiásticos ingleses. Más recientemente, los régimen comunistas también han intentado impedir la circulación de la Biblia y desacreditar sus enseñanzas. Cada uno de los poderes arriba mencionados ha atacado a la Biblia de diferentes modos al impedir que circule entre el pueblo común y corriente.
¡Amar a Cristo es un Crimen! La historia de los cristianos perseguidos en Arabia Saudí
Intentos Católicos para impedir la lectura de la Biblia
Históricamente, la Iglesia Católica se ha opuesto a la traducción de la Biblia a los idiomas comunes del pueblo y a su circulación entre la gente común. El derecho a leer y a enseñar la Biblia estaba reservado unicamente para el clero.
El Sínodo de Toulouse en 1229 d.C., presidido por un legado papal, celebró el cierre de las cruzadas albigenses al perfeccionar el código de la Inquisición y prohibir que los cristianos regulares poseyeran ejemplares de la Biblia. El canon 14 dice: “Prohibimos que se les permita a los laicos tener los libros del Antiguo y del Nuevo Testamentos; a no ser que alguien por motivos de devoción desee tener el Salterio [Salmos] o el Breviario para los oficios divinos o las horas de la bendita Virgen; pero prohibimos estrictamente que tengan alguna traducción de estos libros.”
Un decreto similar fue promulgado en el Concilio de Tarragona en 1234 d.C. El segundo canon dictamina que: “Nadie puede poseer los libros del Antiguo y Nuevo Testamentos en idioma romance, y si alguien los poseyera debe entregarlos al obispo local dentro de los ocho días después de la promulgación de este decreto, para ser quemados”.
En su cuarta sesión, el Concilio de Trento el 8 de abril de 1546, reiteró la inconfundible oposición católica a la distribución de las Escrituras por parte de las Sociedades Bíblicas, porque “Es manifiesto, por experiencia, que si la Santa Biblia, traducida a la lengua vulgar [el idioma común], se le permite indiscriminadamente a todos, la temeridad de los hombres hará que surja más mal que bien de ella”.
En sus dos encíclicas Qui Pluribus y Nostis et Nobiscum, promulgadas el 9 de noviembre de 1846 y el 8 de diciembre de 1848, respectivamente, el Papa Pío IX les previno a los arzobispos y obispos italianos contra las Sociedades Bíblicas, diciendo: “Bajo la protección de las Sociedades Bíblicas que han sido condenadas hace mucho tiempo por esta Santa Sede, distribuyen a los fieles bajo el pretexto de religión, la Santa Biblia en traducciones vernáculas. Puesto que estas infringen las reglas de la Iglesia, por consiguiente están subvertidas y muy osadamente tergiversadas para rendir un significado vil. De modo que ustedes se dan cuenta muy bien qué esfuerzos vigilantes y cuidadosos deben hacer para inspirar en sus fieles un horror absoluto a leer estos libros perniciosos. Recuérdenles explícitamente en relación con la escritura divina que ningún hombre, que confía en su propia sabiduría, es capaz de reclamar el privilegio de tergiversar precipitadamente las escrituras a su propio significado en oposición al significado que sostiene y ha sostenido la santa madre Iglesia”.
Al llamar “libros perniciosos” a las Biblias distribuidas por las Sociedades Bíblicas, y a que sean tratadas por fieles católicos con “horror absoluto”, Pío IX claramente expresa la histórica condenación católica de la lectura de la Biblia por parte de los laicos. La razón es que la lectura de la Biblia ha llevado a innumerables católicos a descubrir que sus creencias fundamentales se basan en tradiciones eclesiásticas en vez de en la autoridad bíblica.
Los Valdenses Perseguidos por Distribuir la Biblia
Por siglos, los Valdenses (especie de bautistas independientes) enfrentaron persecuciones físicas, civiles y económicas por obra de la Casa Católica de Saboya, por traducir y distribuir porciones de la Biblia. La masacre más cruel de los valdenses tuvo lugar en los valles italianos piamonteses en 1655 por parte del ejército de Carlos Emanuel II, el duque católico de Saboya. Todo el mundo protestante quedó horrorizado por esta brutal masacre de miles de valdenses. Oliver Cromwell (1599-1658), Regente Real Feudal de Inglaterra, protestó vigorosamente y John Milton, su secretario de exterior y poeta, dedicó esta famosa estrofa de su famoso soneto XVIII “De la última matanza del Piamonte” a los miles de valdenses masacrados: “Venga, oh Señor, a tus santos masacrados, cuyos huesos En las frías montañas alpinas yacen esparcidos, Hasta ellos que tu verdad de antaño tan pura conservaban Cuando todos nuestros padres, ganados y piedras adoraban”.
La edad media, los Valdenses y el papado.
Los Clérigos Ingleses Intentaron Impedir la Circulación de la Biblia
La Biblia de Wiclef, sorprendentemente, incluso los líderes eclesiásticos ingleses han intentado impedir la traducción y la circulación de la Biblia. La primera Biblia inglesa escrita a mano, conocida como la Biblia de Wiclef, fue enérgicamente impugnada por los clérigos ingleses y el mismo Papa. La traducción fue producida en la década de 1380 por Juan Wiclef, un profesor y teólogo de Oxford, con la ayuda de sus colegas. Finalmente, la traducción fue revisada por Juan Purvey, el contemporáneo más joven de Wiclef, en 1388.
La traducción se basó en la Vulgata Latina, puesto que él y sus colegas no conocían hebreo ni griego. Dado que la Biblia de Wiclef antecedió a la imprenta, las Biblias copiadas a mano circularon ampliamente y fueron leídas con avidez. Estas Biblias manuscritas le causaron un conflicto a Wiclef con los oficiales eclesiásticos de Oxford, donde vivió y enseñó gran parte de su vida.
Wiclef creía que la Biblia debía ser la posesión común de todos los cristianos y que debía estar disponible para el uso común en el idioma del pueblo. Luchó por su objetivo con vigor y determinación, contra una enorme oposición.
Varias veces, Wiclef fue llevado a juicio en los tribunales eclesiásticos, pero sus amigos influyentes lo protegieron. Falleció de muerte natural en 1384, a la edad de 55 años, y fue enterrado en su iglesia de Lutterworth, donde una tablilla conmemorativa en la pared dice que su Biblia “atrajo sobre él el odio implacable de todos los que traficaban con la credulidad y la ignorancia populares”.
Veinticuatro años después de la muerte de Wiclef, se reunió un sínodo eclesiástico en Oxford en 1408 para proscribir formalmente la lectura de su Biblia, especialmente en las traducciones inglesas. La gente era amenazada con la excomunión por leer la Biblia. Inglaterra tuvo una Biblia en su idioma antes que la mayoría de otras naciones, pero se prohibió su lectura.
A pesar de los severos castigos, muchos continuaron leyendo la Biblia de Wiclef en secreto. El Papa estaba tan enfurecido por la oposición de Wiclef a la iglesia organizada y por su traducción de la Biblia al inglés, que 44 años después de su muerte, en el Concilio de Constanza en 1415, ¡ordenó que los huesos de Wiclef fuesen desenterrados, quemados, aplastados y esparcidos por el río!
John wiclef la estrella de la mañana
El Nuevo Testamento de Tyndale
Otro ejemplo notable de intentos por parte de líderes eclesiásticos ingleses de impedir la circulación de la Biblia es la traducción inglesa de William Tyndale del Nuevo Testamento, basada en textos griegos. Él era un brillante erudito bíblico educado en Oxford y en Cambridge. La ignorancia del clero y del pueblo común con respecto a la Biblia lo consternaba enormemente. Estaba decidido a educar al pueblo inglés acerca de la Palabra de Dios al traducirla a su propio idioma. Pero afrontó una enorme oposición de los poderes secular y religioso de Inglaterra. Por consiguiente, se vio forzado a irse a Alemania a continuar su traducción inglesa del Nuevo Testamento.
En 1526, los primeros 3.000 ejemplares de la octava edición del Nuevo Testamento inglés fueron publicadas en Worms, Alemania. Cuando las copias llegaron a Inglaterra, Cuthbert Tunstall, obispo de Londres, ordenó juntarlas y quemarlas en la Cruz de San Pablo, en Londres. Con el tiempo, el Nuevo Testamento de Tyndale llegó a ser la base para la traducción de la versión King James [Rey Jacobo] de la Biblia.
Tyndale fue atacado implacablemente por atreverse a traducir y publicar la Biblia al inglés, no solo por el obispo Tunstall de Londres, sino también por William Warham, el arzobispo de Canterbury, y por Thomas Moore, el ministro del Parlamento inglés. Estos hombres enviaron agentes secretos para atraparlo mientras se trasladaba desde su base de Amberes.
Tyndale finalmente fue arrestado y encarcelado en el Castillo de Vilvorde, a pocos kilómetros de Bruselas. A comienzos de octubre de 1536 fue estrangulado en el patio del castillo. La eficacia de la oposición a la traducción inglesa del Nuevo Testamento de Tyndale fue tal, que de 18.000 ejemplares ingresados clandestinamente a Inglaterra, solo quedan dos copias conocidas.
Biografía William Tyndale
Ataques Comunistas Contra la Biblia
En los últimos 100 años los gobiernos comunistas como por ejemplo el chino, han intentado desacreditar la Biblia e impedir la circulación en sus países. Han utilizado medidas pedagógicas y legales. Pedagógicamente, se le enseñó a la gente que la Biblia es un libro supersticioso de cuentos de hadas que ha de ser rechazado por las mentes comunistas progresistas. Legalmente, muchos han sido arrestados y encarcelados por intentar pasar Biblias de contrabando a países comunistas.
Los régimen con sus sistemas políticos y religiosos se sienten amenazados por la Biblia porque su mensaje llama a la gente a darle prioridad a Dios en su forma de pensar y de vivir. Cuando la gente acepta al Dios de la revelación bíblica, poniéndolo en primer lugar y dándole la supremacía de su vida, no cederán a las demandas de los gobernantes políticos y religiosos con ansias de poder absoluto que demandan lealtad total a sus personas, enseñanzas o partidos.
Por eso en conclusión debemos aprender que los intentos del pasado de suprimir la Biblia, quemándola o prohibiéndola, han demostrado ser inútiles. Los cristianos hemos estado dispuestos a sufrir la tortura y la muerte antes que negar las verdades que nos hacen ser libres. La Biblia, año tras año, sigue siendo indiscutiblemente el libro más vendido del mundo, incluso aun sigue siendo la mayor fuerza para la renovación moral de nuestra sociedad humana.
Voltaire, el célebre infiel francés que murió en 1778, predijo que en 100 años el cristianismo se extinguiría. ¡En cambio, la ironía de la historia es que veinte años después de su muerte, la Sociedad Bíblica de Ginebra usó su propia casa y sus prensas para publicar ejemplares de la Biblia! Ningún otro libro en la historia ha sido tan odiado, quemado y prohibido. No obstante, sobrevive aún en la actualidad y alcanza a casi todas las personas del mundo con su casi 2000 traducciones y sus principios todavía sirven como el fundamento moral de muchas sociedades.
La Biblia El Libro Indestructible
¿CREEMOS O NO CREEMOS EN LA BIBLIA?

Dentro del Cristianismo ahora mismo se esta dividiendo el Cuerpo de Cristo en 2 grupos y estos son:
- Los que creen que "la Biblia esta llena de errores" por el cual no se puede creer en todo lo que en ella se diga.
- Los que creen en que "la Palabra de Dios es perfecta" por lo cual hay que creer en todo lo que en ella esta escrito.
Los que creen en que "la Biblia es la Palabra Perfecta de Dios" mayormente son los evangélicos conservadores, que creen en la absoluta perfección de la Biblia. Afirman que es así debido a que la Biblia no tiene absolutamente ningún error en los manuscritos originales.
Así que en resumen lo que esta ocurriendo es que hay una lucha en el Cristianismo entre los "Liberales" y los "Conservadores". Los "Liberales" con sus alegaciones de que "la Biblia esta llena de errores" debilitan el valor moral que la Biblia representa en la humanidad, haciéndola demasiado humana. Mientras acusan a los "Conservadores" que creen en "la perfección de la Biblia" de querer hacer ver a la Biblia como demasiado divina para la gente. Por eso en un caso como este lo único que podemos hacer es el ir a las Escrituras a ver que nos dice:
- Salmos 19:7 (RVR 1960) "LA LEY de Jehová ES PERFECTA, QUE CONVIERTE EL ALMA; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo."
- Mateo 5:48 (RVR 1960) "SED, PUES, vosotros PERFECTOS, COMO VUESTRO PADRE que está en los cielos ES PERFECTO."
- Filipenses 3:12 (RVR 1960) "NO QUE LO HAYA ALCANZADO YA, NI QUE YA SEA PERFECTO; SINO QUE PROSIGO, por ver si logro hacer aquello para lo cual fui también hacer por Cristo Jesús."
- Efesios 4:11-13 (RVR 1960) "Y él mismo constituyó a unos, Apóstoles; a otros, Profetas; a otros, Evangelistas; a otros, Pastores y Maestros, A FIN DE PERFECCIONAR A LOS SANTOS PARA LA OBRA DEL MINISTERIO, PARA LA EDIFICACIÓN del cuerpo de Cristo, HASTA QUE TODOS LLEGUEMOS a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, A UN VARÓN PERFECTO, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo".
¿CREEMOS O NO CREEMOS EN LA BIBLIA?
La Biblia Historia exacta profecia confiable
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